En los campos del sur y el noroeste de la República Dominicana, miles de paneles solares y decenas de aerogeneradores están cambiando la forma en que el país produce su electricidad. La energía renovable dejó de ser una promesa para convertirse en una parte cada vez mayor de la matriz eléctrica nacional: durante el primer semestre de 2026, las fuentes renovables aportaron el 24,26 % de toda la energía del sistema, una cifra que hace apenas unos años parecía lejana.
Según la Comisión Nacional de Energía (CNE), entre enero y junio de 2026 la generación procedente de fuentes renovables, incluyendo hidroeléctrica, biomasa, solar y eólica, sumó 2.833 gigavatios-hora, de un total de 11.678,7 gigavatios-hora generados en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). El país está cada vez más cerca de la meta del 25 % de participación renovable establecida por la Ley 57-07.
Una de cada cuatro unidades ya es renovable
El desglose de ese primer semestre de 2026 muestra cómo se reparte el aporte limpio. La energía solar fue la fuente renovable de mayor peso, con 1.281,13 gigavatios-hora, equivalentes al 11 % del total del sistema. Le siguieron la hidroeléctrica, con 769,03 gigavatios-hora (6,6 %), y la eólica, con 679,33 gigavatios-hora (5,8 %). La biomasa mantuvo un aporte más modesto, de 103,5 gigavatios-hora (0,9 %).
A ese aporte se suma la generación distribuida, la energía que producen los sistemas de autogeneración y los proyectos de menor escala conectados a la red, como los paneles solares instalados en techos de viviendas, comercios e industrias, que representan alrededor de un 3,4 % adicional del consumo nacional. El gas natural sigue siendo el principal combustible (41,1 %), seguido del carbón (23,1 %) y el fueloil (11,5 %), aunque su peso disminuye año tras año.
El sol manda en la expansión
El crecimiento ha sido rápido. Según datos de la CNE, la capacidad renovable no convencional, es decir, solar y eólica, pasó de 555 megavatios en 2020 a cerca de 2.300 megavatios en 2026, y podría superar los 2.600 megavatios con los proyectos en curso. El país cerró 2024 con 1.396 megavatios de capacidad renovable instalada, el 23,32 % de la capacidad de generación nacional, además de más de 460 megavatios instalados en techos para autoconsumo.
La matriz renovable cuenta con más de 45 proyectos activos conectados al SENI, sin contar la hidroeléctrica convencional. Hay más de 30 parques solares fotovoltaicos, ubicados principalmente en Peravia, Montecristi, Azua, Santo Domingo Norte, San Cristóbal y La Romana, y entre 10 y 12 parques eólicos en Pedernales, Puerto Plata, Montecristi, Baní y San Cristóbal.
La expansión continúa: más de 136 proyectos renovables están en distintas fases de desarrollo para llevar al país a un 30 % de energía renovable en 2030, y solo en fase de construcción hay 20 proyectos que suman 1.006 megavatios.
Esperanza Renovable: el primer híbrido a gran escala
El proyecto más emblemático de esta nueva etapa se inauguró en mayo de 2026 en Esperanza, provincia Valverde. La central Esperanza Renovable, de la Empresa Generadora de Electricidad Haina (EGE Haina), integra 200 megavatios de capacidad a través de dos parques solares y un parque eólico, con una inversión de 246,5 millones de dólares. Es la primera vez que en el país se realiza una inyección híbrida de energía eólica y solar de gran escala al sistema interconectado.
La central reúne tres parques: Esperanza Solar 1, de 90 megavatios y en operación desde 2023, junto a los recién inaugurados Esperanza Solar 2, de 60 megavatios, y Esperanza Eólico, de 49,5 megavatios. En conjunto, su producción anual estimada es de 485.000 megavatios-hora. Los dos parques solares cuentan con 259.370 módulos fotovoltaicos bifaciales distribuidos en 246 hectáreas, mientras que el parque eólico opera con 11 aerogeneradores Vestas de 4,5 megavatios cada uno.
La empresa planea además agregar un sistema de almacenamiento de energía de 200 megavatios-hora, que combinará generación solar diurna, generación eólica nocturna y almacenamiento de respaldo.
Los retos: almacenamiento y redes
El crecimiento renovable trae también nuevos desafíos. El sol y el viento no producen electricidad a voluntad: el sol brilla de día y el viento sopla con más fuerza en ciertas horas. Por eso el Ministerio de Energía y Minas ha planteado la necesidad de instalar entre 250 y 400 megavatios de sistemas de almacenamiento con baterías hacia 2028, para guardar la energía sobrante del mediodía y usarla en las horas de mayor demanda nocturna.
La expansión de las redes de transmisión es el otro frente. Los grandes parques solares y eólicos se construyen donde hay más sol y viento, no necesariamente cerca de donde vive la gente, por lo que hacen falta nuevas líneas y subestaciones para llevar esa energía a los centros de consumo. Al mismo tiempo, el sistema sigue incorporando generación térmica, como la central de ciclo combinado Manzanillo Power Land, de 414 megavatios, que entró en operación en marzo de 2026 en Montecristi y usa gas natural como combustible.
El balance es claro: la República Dominicana está en medio de una transición energética real, impulsada por la inversión privada, la caída de los costos de la tecnología solar y eólica y un marco legal que favorece las renovables. El sol y el viento, recursos que el país tiene en abundancia, ya no son el futuro de la matriz eléctrica dominicana: son su presente, y su peso seguirá creciendo en los próximos años.
Fuente: Comisión Nacional de Energía

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