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viernes, 16 de octubre de 2026

Arajet acelera su expansión y apuesta por convertir a República Dominicana en el nuevo hub aéreo de las Américas

Boeing 737 MAX de Arajet, la aerolínea de bandera de la República Dominicana, en pista

La aerolínea dominicana Arajet acelera su plan de expansión en las Américas con una meta ambiciosa: transportar más de 290,000 pasajeros en Argentina durante 2026, elevar su flota a 26 aeronaves para finales de 2027 y operar más de 35 destinos en al menos 20 países de América y el Caribe. Así lo reveló José Gregorio Cabrera, vicepresidente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la compañía, en una entrevista concedida a Aviacionline en el marco de la Feria Internacional de Turismo (FIT) de Buenos Aires.

La estrategia va más allá de sumar rutas: Arajet quiere convertir a la República Dominicana en el nuevo centro de conexiones aéreas del continente, un hub capaz de enlazar de forma eficiente Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe desde suelo dominicano.

Un plan de crecimiento ambicioso


Arajet, la aerolínea de bandera y la más grande de la República Dominicana bajo el modelo de bajo costo, opera actualmente una flota de 16 aviones Boeing 737 MAX 8 y mantiene pedidos por decenas de aeronaves adicionales. La proyección trazada por sus ejecutivos contempla recibir un avión más en diciembre de 2026 y otros nueve durante 2027, para cerrar ese año con alrededor de 26 aviones en servicio.

El crecimiento de la flota permitirá a la compañía superar los 35 destinos y pasar de 17 a por lo menos 20 países, además de reforzar frecuencias en mercados prioritarios. La empresa, fundada en 2021, inició operaciones en septiembre de 2022 desde el Aeropuerto Internacional Las Américas, en Santo Domingo, y se ha convertido en una de las aerolíneas de más rápido crecimiento del Caribe.

Dos polos: Punta Cana y Santo Domingo


La arquitectura de red de Arajet se apoya en dos nodos complementarios dentro del territorio dominicano. Punta Cana funciona como el centro de conexiones orientado al turismo internacional, articulando flujos de viajeros desde Canadá, Brasil, Perú y Ecuador hacia el Caribe.

Santo Domingo, por su parte, concentra el tráfico corporativo y de la diáspora dominicana, con enlaces directos hacia Nueva York, Miami, Boston, San Juan y Guatemala, entre otros destinos.

Esta división permite a la aerolínea captar tanto al viajero de placer como al de negocios y a los dominicanos residentes en el exterior, un segmento estratégico por su volumen y frecuencia de viaje.

Argentina, un mercado clave


En la entrevista, Cabrera destacó el desempeño de la aerolínea en Argentina, donde opera desde Buenos Aires, Córdoba y Rosario, y retomó el pasado 9 de octubre la ruta a Mendoza tras una pausa por la temporada de invierno austral.

De acuerdo con el ejecutivo, cerca de medio millón de turistas argentinos visitó la República Dominicana el año pasado y la proyección para 2026 apunta a igualar o superar esa cifra. Arajet calcula que transportará más del 50 % de ese flujo, unos 290,000 pasajeros, consolidándose como el principal puente aéreo entre ambos países.

La participación de la aerolínea en la FIT de Buenos Aires, por tercer año consecutivo, buscó estrechar lazos con operadores turísticos, agencias de viajes y medios de comunicación argentinos, en un mercado que la compañía considera esencial para su esquema de conectividad regional.

El combustible, el gran desafío


No todo es viento de cola. Cabrera reconoció que el alza en el precio del combustible es uno de los mayores retos para la industria: el queroseno representa alrededor del 40 % del gasto operativo de cualquier aerolínea, lo que complica la planificación de precios a mediano plazo.

La respuesta de Arajet, según explicó, pasa por buscar eficiencias en toda la operación para evitar trasladar ese costo al pasajero y mantener su promesa de tarifas accesibles, la base del modelo de bajo costo.

La visión: un nuevo hub del continente


Más allá de las cifras, la apuesta de fondo es geopolítica y comercial: posicionar a la República Dominicana como un nuevo centro de conexión aérea del continente, capaz de acercar el Norte, el Centro y el Sur de América con el Caribe mediante conexiones rápidas y un servicio competitivo.

Si la expansión se concreta según lo previsto, el país no solo ganará conectividad, sino también empleos, turismo e inversión extranjera directa, en un momento en que la aviación regional vive una reconfiguración profunda. La meta está trazada; los próximos dos años dirán si el despegue dominicano alcanza la altitud crucero.

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