Santo Domingo. El presidente Luis Abinader advirtió que las bandas criminales haitianas serán tratadas como terroristas si intentan penetrar o amenazar el territorio de la República Dominicana. La advertencia, difundida este sábado 24 de octubre, se produce en medio del reforzamiento de la seguridad fronteriza y de la coordinación regional frente a la crisis de seguridad que vive el vecino país.
Según lo informado por la Presidencia y recogido por medios nacionales, el mandatario recordó que la República Dominicana fue el primer país en declarar terroristas a las bandas que operan en Haití, una posición que determina el tratamiento que recibirían sus integrantes si intentaran cruzar la frontera o poner en riesgo la estabilidad nacional.
Refuerzos en el sur de la frontera
El reforzamiento de la seguridad se concentra principalmente en la zona sur de la frontera, ante la preocupación por la presencia de las bandas criminales en territorio haitiano. El anuncio se produjo un día después del envío de refuerzos del Ejército a Jimaní, en la provincia Independencia, registrado la noche del viernes 23 de octubre.
Las autoridades dominicanas mantienen un seguimiento permanente de los acontecimientos en Haití, con el propósito de anticiparse a cualquier escenario que pueda poner en riesgo la seguridad nacional. El gobierno ha insistido en que la vigilancia fronteriza es permanente y que los cuerpos de seguridad están preparados para responder ante cualquier intento de incursión.
Coordinación con Bukele y con la fuerza de supresión
En otro orden, el presidente Abinader reveló que sostuvo una conversación con su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, para coordinar mecanismos de colaboración logística y de inteligencia vinculados con las operaciones contra las organizaciones criminales que operan en Haití.
El gobernante también informó que las autoridades dominicanas mantienen comunicación con el grupo de supresión de pandillas que opera en el vecino país, como parte de los esfuerzos de cooperación internacional para enfrentar la violencia de las bandas armadas y sus posibles repercusiones sobre la estabilidad de la frontera dominico-haitiana.
La crisis de seguridad en Haití, donde bandas armadas controlan amplias zonas de Puerto Príncipe, mantiene en alerta a la República Dominicana desde hace años. Para el país, que comparte la isla La Española con Haití, frenar cualquier desbordamiento de esa violencia no es solo una cuestión de vecindad, sino de defensa de su propia estabilidad.
Un mensaje en firme
Con su advertencia, Abinader dejó claro el tono de la respuesta dominicana: las bandas serán tratadas como lo que son, terroristas, si intentan acercarse a la frontera. El mensaje busca disuadir cualquier intento de penetración y, al mismo tiempo, tranquilizar a la población de la zona fronteriza, que vive con especial cercanía la evolución de la crisis haitiana.
Las declaraciones del mandatario se producen en un contexto regional de creciente cooperación contra el crimen organizado transnacional, en el que la República Dominicana ha buscado articularse con socios internacionales para compartir inteligencia, reforzar controles y cerrarles el paso a las redes criminales que amenazan la región.
La crisis que no da tregua
La advertencia dominicana no surge en el vacío. Haití atraviesa una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente, con bandas armadas que controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y que, según denuncias reiteradas de las autoridades dominicanas, se abastecen de armas y municiones introducidas ilegalmente desde el exterior. Esa realidad ha obligado a la República Dominicana a mantener un despliegue permanente de seguridad en la zona limítrofe y a seguir de cerca cada movimiento en el vecino país.
En ese contexto, la comunicación con la fuerza de supresión de pandillas que opera en Haití y la coordinación con socios regionales como El Salvador forman parte de una estrategia más amplia: compartir inteligencia, reforzar los controles y evitar que la violencia cruce una frontera que, por su extensión y su geografía, exige una vigilancia constante.
Para las comunidades de la zona fronteriza, que viven y comercian a ambos lados de la línea, la seguridad no es un tema abstracto: es la condición que permite que los mercados funcionen, que los niños vayan a la escuela y que la vida cotidiana transcurra con normalidad. De ahí que cada refuerzo y cada advertencia oficial se sigan con especial atención en provincias como Independencia, Dajabón, Elías Piña y Pedernales.
Fuentes: Presidencia de la República Dominicana; declaraciones recogidas por Diario Libre y El Día.


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